Las reuniones internacionales rara vez fracasan solo por cuestiones de estrategia. Lo más habitual es que fracasen por la forma en que se expresan, interpretan o evitan los desacuerdos. Para muchas organizaciones internacionales, las reuniones con partes interesadas chinas suponen un motivo de especial tensión. Lo que en la sala puede parecer silencio, vacilación o acuerdo puede traducirse más adelante en resistencia, retrasos o revisiones. Los líderes se marchan…
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