El teletrabajo permite a las empresas del CCG acceder a talento internacional, ampliar la capacidad de la organización y facilitar la prestación de servicios en distintas ubicaciones y zonas horarias. Sin embargo, la conectividad digital no garantiza por sí sola una colaboración eficaz.
Los equipos distribuidos necesitan mayor claridad, ya que tienen menos oportunidades de resolver las ambigüedades mediante la interacción informal. Los líderes deben comunicar los resultados, el contexto, las responsabilidades, las facultades de decisión y las expectativas en cuanto a la escalación de problemas, en lugar de dar por sentado que unas instrucciones claras sobre la tarea proporcionan toda la información necesaria.
La visibilidad debe facilitar la coordinación sin convertirse en vigilancia. Las organizaciones necesitan información transparente sobre los avances, los riesgos, las dependencias y las decisiones, mientras que los empleados requieren la autonomía suficiente para desempeñar su labor de forma eficaz.
La confianza se desarrolla de forma diferente según las culturas. Algunos compañeros dan más importancia a la competencia y al cumplimiento fiable de las tareas, mientras que otros necesitan una mayor cercanía personal y el establecimiento de vínculos. Una colaboración a distancia eficaz fomenta ambas formas de confianza.
Las diferencias horarias deben gestionarse de forma deliberada. Los equipos deben tener claras las expectativas en cuanto a disponibilidad, tiempos de respuesta, trabajo asíncrono, horarios de reuniones y comunicaciones urgentes. Las molestias que conlleva la colaboración internacional no deben recaer siempre sobre una misma ubicación.