Para mejorar la forma en que se plantean las preguntas y las inquietudes, no basta con animar a las personas a expresarse. Los líderes deben analizar las condiciones que influyen en que expresarse resulte útil, apropiado y seguro desde el punto de vista profesional. Esto comienza por aclarar el objetivo de los debates, de modo que los empleados sepan si se les está informando, consultando, pidiendo que aporten ideas o invitando a cuestionar una propuesta antes de que se tome una decisión.
Las invitaciones generales deben sustituirse por preguntas concretas sobre riesgos, supuestos, información que falta, reacciones de las partes interesadas y posibles obstáculos. La comprensión debe verificarse a través del debate, más que mediante la confirmación, invitando a los compañeros a explicar cómo interpretan el objetivo, qué medidas van a tomar y en qué aspectos persiste la incertidumbre. Los responsables también deben crear múltiples oportunidades para que se aporten ideas, combinando los debates en grupo con reuniones más reducidas, conversaciones individuales, aportaciones por escrito y comunicaciones de seguimiento.
Hay que prestar atención a las señales indirectas. Un lenguaje matizado, las aclaraciones repetidas, las vacilaciones o el seguimiento en privado pueden indicar inquietudes que no se han expresado directamente. Cuando surgen cuestiones difíciles, los líderes deben centrarse primero en comprender la información y sus implicaciones, en lugar de defender la decisión original o identificar a los responsables.
Las expectativas en materia de escalación también deben ser claras. Los empleados deben comprender qué cuestiones requieren atención inmediata, cuáles pueden gestionarse a nivel local y qué información debe acompañar a una escalación. Y lo que es más importante, las organizaciones deben reconocer que la comunicación es una responsabilidad compartida. Los empleados deben desarrollar la confianza y la capacidad necesarias para plantear sus inquietudes, pero los líderes deben crear las condiciones para que hacerlo resulte creíble, útil y sea objeto de respeto.