Noruega combina una población relativamente pequeña, de unos 5,6 millones de habitantes, con una economía muy desarrollada, unas instituciones públicas sólidas, una mano de obra cualificada y amplios vínculos comerciales internacionales. El petróleo y el gas siguen siendo importantes desde el punto de vista económico, pero las empresas noruegas también destacan en los sectores del transporte marítimo, la tecnología marítima, la pesca y la acuicultura, las energías renovables, la ingeniería, las telecomunicaciones, las finanzas y las industrias digitales especializadas. El Fondo de Pensiones del Estado Global, constituido a partir de los ingresos del petróleo, se ha convertido en una expresión visible del enfoque a largo plazo de Noruega en la gestión de la riqueza nacional.
Noruega no es miembro de la Unión Europea, pero está estrechamente integrada en el mercado interior de la UE a través del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo. Para las empresas internacionales, esto significa que Noruega no debe considerarse comercialmente al margen de Europa. Funciona según muchas de las mismas normas de mercado, al tiempo que conserva su propia moneda, sus decisiones políticas y un fuerte sentido de independencia nacional.
La cultura empresarial noruega suele describirse como informal, igualitaria, directa y pragmática. Esas descripciones son puntos de partida útiles, pero también pueden dar lugar a una simplificación excesiva. Una estructura plana no implica la ausencia de autoridad. La informalidad no significa falta de profesionalidad. El consenso no implica que nadie rinda cuentas. La comunicación directa no elimina la necesidad de criterio ni de respeto. El reto práctico consiste en comprender cómo interactúan estas tendencias en las organizaciones reales.
Esta guía está dirigida a ejecutivos internacionales, directivos, profesionales de RR. HH. y de formación y desarrollo, equipos de atención al cliente y empleados que trabajen con compañeros, clientes, proveedores o socios noruegos. Forma parte de la colección más amplia de GBC de perfiles de cultura empresarial por país y se centra en cómo las expectativas culturales pueden influir en el liderazgo, la toma de decisiones, las reuniones, la comunicación, el trabajo en equipo, la retroalimentación y las relaciones comerciales. Identifica tendencias generales, más que normas que se apliquen a todos los noruegos o a todas las organizaciones. El sector, la región, la generación, la trayectoria profesional y la cultura empresarial siempre influirán en el comportamiento.