Uno de los errores más comunes en el ámbito de los negocios internacionales es la creencia de que las palabras tienen significados fijos y universalmente comprendidos. La mayoría de los profesionales dan por sentado que, si un mensaje les resulta claro a ellos, también lo será para todos los demás.
En la práctica, la comunicación no funciona así.
Las personas interpretan la comunicación escrita a través de una combinación de lenguaje, experiencia, expectativas culturales, normas organizativas y relaciones personales. Esto significa que un texto idéntico puede causar impresiones muy diferentes dependiendo de quién lo lea.
Un breve correo electrónico en el que se pide información actualizada puede interpretarse como una simple solicitud por parte de un destinatario y como una muestra de frustración o insatisfacción por parte de otro. Una explicación detallada destinada a aportar un contexto útil puede ser bien recibida por un público, mientras que otro puede considerarla innecesariamente complicada. Un mensaje redactado con cuidado para evitar ofender puede parecer profesional y considerado en un contexto, pero frustrantemente indirecto en otro.
El problema es que estas interpretaciones suelen producirse de forma inconsciente. La mayoría de las personas no son conscientes de que filtran la comunicación a través de supuestos culturales. Simplemente dan por hecho que su interpretación es la correcta.
Esta es una de las razones por las que la comunicación escrita plantea tantas dificultades en las organizaciones multinacionales. A menudo, las personas se centran en lo que pretendían comunicar, en lugar de tener en cuenta cómo podría interpretar su mensaje alguien que se mueve en un marco cultural diferente.
Los comunicadores internacionales más eficaces son conscientes de que, en última instancia, es el lector —y no el autor— quien juzga la comunicación. Entienden que el éxito de la comunicación no solo depende de lo que se escribe, sino también de cómo es probable que lo interpreten los demás.
Muchas empresas han optado por ayudar a sus empleados impartiendo formación de calidad y específica sobre sensibilización cultural, lo que contribuye a mejorar la comunicación y la colaboración a nivel internacional.